Chile y su camino a ser más sustentable

Chile y su camino a ser más sustentable | Marca Chile

1. Apostando por el sol

El desierto de Atacama, en el norte de Chile, se caracteriza por ser el más árido del mundo. Prácticamente no llueve, pero hay un recurso que existe en abundancia y que nuestro país está aprovechando: el SOL. Y es que esta parte del planeta cuenta con uno de los niveles de radiación solar más altos del mundo, convirtiéndolo en un oasis para el desarrollo de la energía solar. De hecho, aquí se está construyendo Cerro Dominador, la primera planta termosolar de América Latina, que podría abastecer con energía eléctrica a casi un millón de personas y que entraría en operaciones este 2020. A esto hay que sumarle las múltiples plantas fotovoltaicas que hoy están transformando la matriz energética de Chile.

 

2. Los primeros de la región en comprometerse

El Acuerdo de París lo exigía: que cada país presentará a las Naciones Unidas un plan de acción con medidas concretas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de aquí al 2030, o las denominadas “Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional” (NDC). Y Chile fue el primero de América Latina en hacerlo en abril de 2020. Pero eso no es todo. Nuestro país, además, se comprometió formalmente a ser una nación carbono neutral de aquí al 2050.

 

3. Una pequeña acción de gran impacto

Partió como un emprendimiento por ayudar a los sectores más vulnerables, pero terminó siendo, además, un aporte al medio ambiente. La start-up chilena “Algramo”, hoy reconocida por Fast Company como unas de las empresas más innovadoras de Latinoamérica, vende productos a granel, como comida de perros y detergentes a través de máquinas para incentivar la reutilización de envases plásticos. De esa forma, el cliente se ahorra el costo del empaquetado, paga un precio acorde a lo que realmente compra y además, aporta reutilizando plástico que de otra forma hubiese parado en el mar. Antes funcionaban en pequeñas tiendas de barrio, pero ante el COVID-19, reparten sus productos en triciclos eléctricos para no contaminar en el traslado.

 

4. Transitando hacia un transporte sin contaminación

Fueron llegando por goteo. A fines de 2018 los primeros 100, luego otros 100 más y así sucesivamente, hasta que la capital chilena se convirtió en menos de un año en la urbe con más buses eléctricos del mundo, después de las ciudades chinas. Cuentan con WIFI, aire acondicionado, entre otras comodidades, pero el atributo que más enorgullece a los chilenos: la notable disminución de la contaminación, tanto atmosférica como acústica.

 

5. Adiós bolsas plásticas

Las utilizábamos masivamente, provocando un daño significativo al medio ambiente cuando las desechábamos indiscriminadamente. Pero en 2018, Chile aprobó una ley que prohibió la entrega de bolsas plásticas en el comercio, convirtiéndose en la primera nación en Latinoamérica en restringirlas. La medida obligó al país a acostumbrarse y en sólo un año de aprobarse la normativa, las cifras del Ministerio del Medio ambiente de Chile hablan por sí solas: Se dejaron de usar 2.200 millones de bolsas plásticas, lo que equivale a más de 16 mil toneladas. Es decir, lo que pesan 13 mil automóviles.

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