junio 30, 2020 | Ciencia y Conocimiento

El suelo chileno también esconde misterios del universo

El suelo chileno también esconde misterios del universo | Marca Chile
Chile y el universo están conectados. Este país al sur del mundo con más de 4 mil kilómetros de largo y paisajes diversos entre desiertos y glaciares, hoy es la capital mundial de la astronomía porque tiene la mayor capacidad de observación de las estrellas de todo el planeta. La escasa contaminación lumínica y condiciones meteorológicas favorables del Desierto de Atacama han hecho que los principales centros de investigación del mundo hayan escogido a Chile para instalarse y buscar las respuestas del futuro.

Pero lo que pocos saben es que no sólo el cielo es rico para la astronomía. El suelo también esconde los misterios del universo con los millones de meteoritos que hoy descansan en la tierra, cada uno con una historia fascinante que contar y son los “caza meteoritos” los que hoy se han dedicado a descifrar su origen. Jorge Monsalve es uno de ellos y esta es su historia.

Nació en marzo de 1971 en Osorno, una ciudad al sur de Chile que contrasta con los paisajes áridos que hoy son su lugar de trabajo. Creció en medio de bosques con abundante vegetación y muchos animales. Cuando tenía 12 años, su abuelo le mostró en el diario una noticia de un estadounidense que había encontrado en el desierto de Arizona un meteorito y lo había vendido a un precio altísimo. Jorge, el “caza meteoritos”, recuerda que quedó fascinado con la historia, pero que nunca pensó que algo que sucedía a tantos kilómetros de distancia, al otro lado del mundo, iba a ser posible en Chile. Se equivocó.
Fue hace una década, por simple casualidad, que un meteorito llegó a sus manos. Y lo que sintió en ese momento fue mucho más fuerte de lo que hubiese imaginado. Al poco tiempo, fue invitado a su primera expedición para cazar meteoritos en San Pedro de Atacama, en el norte de Chile y algo inédito ocurrió en esa travesía: en su primer día cazó tres meteoritos.
Todos estaban sorprendidos, nos cuenta, porque era una hazaña en la que otros podrían tardar años. “Es inexplicable la alegría, la felicidad de encontrar tu primer meteorito. Yo aluciné con el tema y no lo solté nunca”, afirma Monsalve. Además, se dio cuenta de lo afortunado que era de haber nacido en Chile, lugar con características únicas para poder disfrutar su pasión al máximo.

Jorge Monsalve es ejemplo de esa conexión que existe entre los chilenos y el universo. Una conexión que fue aún más evidente con el eclipse solar total que Chile presenció en julio de 2019, cuando el país entero hizo una pausa para mirar hacia el cielo. El 14 de diciembre de este año 2020, el evento se repetirá en la Araucanía. A fines de 2021, se podrá ver desde la Antártica.
Hoy el “caza meteoritos” espera poder volver a salir y hacer lo que más le gusta. Ha encontrado casi 300 de estas piedras provenientes del espacio, las cuales están disponibles para la investigación astronómica. Se siente un afortunado de vivir en un país con un territorio tan diverso. “Este país es único. Yo me siento muy privilegiado de estar donde estoy y de venir de donde vengo”. Jorge les hace la siguiente invitación:

COMPARTE SI TE GUSTÓ

Noticias relacionadas

Sitios de interés