enero 10, 2019 | Vida y Cultura

La “Once”, una tradicional comida del pueblo chileno

La “Once”, una tradicional comida del pueblo chileno | Marca Chile

Quizás una de las comidas más populares y tradicionales de los chilenos. Es la instancia en que la familia y amigos se reúnen para compartir, además de disfrutar de muchos productos, que hacen el fin de la jornada laboral aún más dulce.

¿Qué constituye una once?

A diferencia de otros países que suelen ofrecer un gran festín a la hora de la cena, en Chile repletamos la mesa con comida a la hora de la once. Uno de los elementos más tradicionales es la taza de té, o en algunos casos café, que acompaña al resto de los alimentos; entre los cuales no podemos dejar de mencionar el pan, ya sea marraqueta, hallulla o un delicioso pan amasado. La once no está completa sin este alimento.

Como acompañamiento del pan son muchas las opciones, desde mantequilla, queso y jamón, hasta opciones más elaboradas como palta molida, tomates o huevos revueltos. Pero para contrarrestar el sabor salado de estas comidas, muchos incorporan a la mesa algún tipo de dulce, ya sea kuchen, queque o pasteles, tales como el tradicional chilenito. Cabe mencionar que en invierno otras masas se agregan a la mesa, ya sea en forma de sopaipillas o calzones rotos.

¿De dónde proviene el nombre?

Si bien en otros países existen variaciones similares, estas suelen llevar el nombre de “la hora el té” o la “merienda”, es solo en Chile que se conoce a esta comida con el nombre de un número, en especial cuando no se lleva a cabo ni a las 1 de la mañana ni de la tarde.

Existen varias teorías sobre el inicio de este término, algunos dicen que originalmente provino de la tradición británica conocida como “elevenses”, comida que se llevaba a cabo a media mañana, específicamente a las 11, y que luego cambió de horario con el paso del tiempo y fue castellanizada, mientras que otros dicen que el nombre se le debe a un grupo de madre, constituido por 11 señoras, que se juntaban durante la tarde a tomar té, comer y socializar.

Pero sin duda, la teoría que más toma fuerza se relaciona directamente con la labor de los obreros de las salitreras durante el siglo XIX, quienes se juntaban a beber aguardiente, pero en vez de decir el nombre como tal debido a las restricciones de la época, decían que iban a “tomar once”, ya que la palabra aguardiente tiene un total de 11 letras.

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